En alguna parte del sur de los Balcanes o en algún punto de la costa egea, ca. 1600 a.C.
Φουλανός α: ἔλυσν σέ, ἔλυσν σέ!!!
Φουλανός β: τὶ οῦν; ein!??!
Φουλανός α: ἔλυσν σέ, ἔλυσν σέ!!!
Φουλανός β: qué p*ta manía tiene esta gente de hablar entre dientes, ¡vocaliza, c*ño, vooo-caaaa-liiiii-zaaa!
(de repente se oye una explosión y tras disiparse una nube aparece Apolo, que le dice a Homero que le haga decir: “Has dicho la palabra mágica, oh, tú, inspirado por los dioses”, y acto seguido Apolo toca con su varita de laurel la boca del φουλανός α y…)
Φουλανός α: digo que ἔλυσαν σέ, ἔλυσαν σέ!!!
Φουλανός β: ah, bueno, eso es otra cosa, creí que me estabas llamando algo o metiéndote con mi madre…
φουλανός α: si, bueno, eso segundo también…
*sí, sería ἔλυσα, pero para mantener la gracia…
