La próxima entrada de Historias de un destrozo espero que sea titulada “Siguiendo (con) el rollo”. Empezará pronto, y espero que les guste. Sobre todo si me sale bien. Seguirán diciéndome que soy una artista y que me podría ganar la vida haciendo falsificaciones, ah, y que estoy perdiendo un año.
La verdad es que esto no es lo que yo quería hacer, pero es lo que pasa cuando haces algo por primera vez.
La cuestión era realizar una C de viña blanca (en concreto, ésta C) en un trozo de pergamino de cabrito moteado. La C va en dorado con pan de oro, y el resto decorado con pintura.
El problema fue… bueno, muchos. El resultado, un desastre. Nada puede salir bien si las pinturas que estás usando son nefastas, y menos si no sabes usarlas (no sé mezclar colores para obtener otros, lo siento, yo no hice la rueda esa de los colorines en primaria). Por otra parte, creo que fallaron los tiempos de reposo del gesso, lo usé todavía húmedo y más que lo humedecía… puede que el oro no sea para tirar cohetes, pero aún así no tendría por qué haber salido tan mal :(
Como una imagen vale más que mil palabras, os contaré toda la historia en fotos. Si a alguien le pueden servir algunas de las fotos para ilustrar lecciones de materiales, copia de libros o lo que sea, que me lo diga.
Cuando se dice que en el pergamino se calca bien, es que se calca bien.
Ahí se ve la transparencia del bicho.
Y aquí lo que hay calcado.
Repasando con la ferrogálica.
La tinta ferrogálica.
Letra repasada.
Con gesso.
El gesso luego se bruñe. El brillo que tenga el gesso será el que tenga el oro.
Empezando a poner pan de oro.
Completa.
Algo de brillo tiene…
Empezando a pintar con mi mierda de gouaches. El oro, a medias :
Completada. De perdidos al río.
Lo primero, disculpas a mis lectores tras este largo parón.
Por cambios de última hora, al final no he hecho lo que tenía previsto en el folio marrón, sino que lo cambié tras el último curso que hice en Urueña (Franco-sajona), así que he intentado poner en práctica lo último que he aprendido.
El texto que he caligrafiado es el poema 17 de los Carmina Burana, uno muy poco conocido por el público general ;)
(era broma)
El tipo de letra que he usado ha sido:
- Inicial decorada con nudos celtas y dorado.
- Capital romana dorada
- Uncial
- Carolina
Pero la cuestión es el título. Ha sido un imprevisto que no me ha venido del todo mal, porque los monjos también se equivocaban cuando copiaban ¿Qué hacían en tal caso? Pues borraban:
- Primero se raspaba con una cuchilla la piel. De hecho, es una imagen frecuente en las iluminaciones de manuscritos: un monje en su escritorio con una pluma de la mano y la navaja de Curro Jiménez de la otra.
- Se vuelve a lijar (si es posible) para igualar la piel.
- Se aplica sandaraca, una especie de goma o resina que hace que los pigmentos agarren.
Yo lo he podido borrar con una goma para tinta, luego he vuelto a dar nogalina y lo he tenido que igualar.
Se nota dónde está el fallo, ¿no?
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En esta ocasión he usado acuarela líquida para teñir el papel. El resultado no está mal, aunque no me gusta mucho porque se notan los pasos con el algodón, pero tampoco es un desastre.

El primer folio lo he teñido de color púrpura, mezclando morado con amarillo (4morado/2amarillo). El segundo tiene un tono celeste (6blanco/1azul). Mi acuarela blanca es un poco espesa, y al contrario de lo que ha pasado con la nogalina y la otra acuarela, ha quedado más pastoso que acuoso, así que el folio no se ha doblado.
El proceso para teñir el folio es el mismo que con la nogalina.
También he probado con piedra pómez para lijar, pero, en el caso del papel, no se consigue nada. La piedra se limita a soltar arenilla y como mucho araña el papel, así que es mejor servirse de la lija.
Esto es lo que he conseguido:
¿A quién no le gustaría tener un manuscrito de esos de pergamino en casa? Y no me refiero a una imitación de esas tan “baratas” de los editores que se dedican a hacer facsímiles. ¿Por qué no hacerlo uno mismo? Os lo aseguro, aunque nunca lo hayáis hecho, quedará precioso (o si no, mirad) Muchos me diréis: “¡yo!, ¡yo! pero tengo un problema: ¿dónde encuentro yo pergamino en este mundo en el que vivimos?” Para eso he escrito este post.
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