escrito con tippex en el cenicero el 23.10.09

La próxima entrada de Historias de un destrozo espero que sea titulada “Siguiendo (con) el rollo”. Empezará pronto, y espero que les guste. Sobre todo si me sale bien. Seguirán diciéndome que soy una artista y que me podría ganar la vida haciendo falsificaciones, ah, y que estoy perdiendo un año.

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escrito con tippex en el cenicero el 21.10.09 Historia de un destrozo

La verdad es que esto no es lo que yo quería hacer, pero es lo que pasa cuando haces algo por primera vez.

La cuestión era realizar una C de viña blanca (en concreto, ésta C) en un trozo de pergamino de cabrito moteado. La C va en dorado con pan de oro, y el resto decorado con pintura.

El problema fue… bueno, muchos. El resultado, un desastre. Nada puede salir bien si las pinturas que estás usando son nefastas, y menos si no sabes usarlas (no sé mezclar colores para obtener otros, lo siento, yo no hice la rueda esa de los colorines en primaria). Por otra parte, creo que fallaron los tiempos de reposo del gesso, lo usé todavía húmedo y más que lo humedecía… puede que el oro no sea para tirar cohetes, pero aún así no tendría por qué haber salido tan mal :(

Como una imagen vale más que mil palabras, os contaré toda la historia en fotos. Si a alguien le pueden servir algunas de las fotos para ilustrar lecciones de materiales, copia de libros o lo que sea, que me lo diga.

Cuando se dice que en el pergamino se calca bien, es que se calca bien.

Ahí se ve la transparencia del bicho.

Y aquí lo que hay calcado.

Repasando con la ferrogálica.

La tinta ferrogálica.

Letra repasada.

Con gesso.

El gesso luego se bruñe. El brillo que tenga el gesso será el que tenga el oro.

Empezando a poner pan de oro.

Completa.

Algo de brillo tiene…

Empezando a pintar con mi mierda de gouaches. El oro, a medias :

Completada. De perdidos al río.

Souvenirs (Ver)
escrito con tippex en el cenicero el 25.09.09 Proyecto alcuínico III: ¿y si se equivocaban?

Lo primero, disculpas a mis lectores tras este largo parón.

Por cambios de última hora, al final no he hecho lo que tenía previsto en el folio marrón, sino que lo cambié tras el último curso que hice en Urueña (Franco-sajona), así que he intentado poner en práctica lo último que he aprendido.

El texto que he caligrafiado es el poema 17 de los Carmina Burana, uno muy poco conocido por el público general ;)

(era broma)

El tipo de letra que he usado ha sido:

  • Inicial decorada con nudos celtas y dorado.
  • Capital romana dorada
  • Uncial
  • Carolina

Pero la cuestión es el título. Ha sido un imprevisto que no me ha venido del todo mal, porque los monjos también se equivocaban cuando copiaban ¿Qué hacían en tal caso? Pues borraban:

- Primero se raspaba con una cuchilla la piel. De hecho, es una imagen frecuente en las iluminaciones de manuscritos: un monje en su escritorio con una pluma de la mano y la navaja de Curro Jiménez de la otra.

- Se vuelve a lijar (si es posible) para igualar la piel.

- Se aplica sandaraca, una especie de goma o resina que hace que los pigmentos agarren.

Yo lo he podido borrar con una goma para tinta, luego he vuelto a dar nogalina y lo he tenido que igualar.

Se nota dónde está el fallo, ¿no?

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escrito con tippex en el cenicero el 09.09.09 Proyecto alcuínico II: creando texturas2

En esta ocasión he usado acuarela líquida para teñir el papel. El resultado no está mal, aunque no me gusta mucho porque se notan los pasos con el algodón, pero tampoco es un desastre.

acuarelaliquida

El primer folio lo he teñido de color púrpura, mezclando morado con amarillo (4morado/2amarillo). El segundo tiene un tono celeste (6blanco/1azul). Mi acuarela blanca es un poco espesa, y al contrario de lo que ha pasado con la nogalina y la otra acuarela, ha quedado más pastoso que acuoso, así que el folio no se ha doblado.

El proceso para teñir el folio es el mismo que con la nogalina.

También he probado con piedra pómez para lijar, pero, en el caso del papel, no se consigue nada. La piedra se limita a soltar arenilla y como mucho araña el papel, así que es mejor servirse de la lija.

Esto es lo que he conseguido:


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escrito con tippex en el cenicero el 07.09.09 Proyecto alcuínico II: creando texturas.

¿A quién no le gustaría tener un manuscrito de esos de pergamino en casa? Y no me refiero a una imitación de esas tan “baratas” de los editores que se dedican a hacer facsímiles. ¿Por qué no hacerlo uno mismo? Os lo aseguro, aunque nunca lo hayáis hecho, quedará precioso (o si no, mirad) Muchos me diréis: “¡yo!, ¡yo! pero tengo un problema: ¿dónde encuentro yo pergamino en este mundo en el que vivimos?” Para eso he escrito este post.

En principio, os podría remitir a sitios como Alcuino Scriptorium, en Urueña, o una papelería que hay en Valladolid en la calle Sto. Domingo de Guzmán (cerca del archivo municipal de San Agustín y San Benito), pero en este último no sé si lo tendrán.
Pero ¿y si hacemos algo parecido nosotros? Os dije en el post anterior que iba a usar papel de acuarela, así que os voy a decir cómo conseguir un aspecto semejante sin muchas dificultades:

1º-. vamos a teñir nuestro folio con nogalina. Para ello usaremos algodón (en disco o algodón de toda la vida), lo mojamos en la nogalina* ya diluida y, muy importante, lo escurrimos bien, porque si va muy cargado nos quedará el folio demasiado oscuro, además de que el papel empezará a chupar todo el agua y se arrugará.
Yo lo hice creando vetas (o sea, líneas), pero creo que es mejor, para la siguiente fase, hacerlo en círculos, sin que queden líneas ni figuras uniformes.

*la nogalina se puede comprar en droguerías porque es un tinte muy usado para la madera. Se presenta molida, tiene un aspecto semejante al café tostado molido. Para prepararla, simplemente se diluye en agua caliente. Dependiendo del tono que queramos conseguir, se añade más o menos cantidad. No es necesario comprar grandes cantidades, pues cunde mucho (vamos, que con 25gr nos vale para mucho tiempo, no hace falta comprar un kilo)

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2º-. ahora vamos a lijar el papel de acuarela. No os asustéis, no vamos a meter una decapadora o la black&deker esa chachiguay que es como un ratoncillo y no tiene cable. Tenemos varias opciones: o usar papel de lija, pero de los más finitos (yo he usado una de 320, el más bajo que encontré en LeroyMerlin) o una lija de esas que es como un estropajo, es decir, una esponja amarilla que tiene dos caras de lija. Usemos lo que usemos, lo importante es no apretar mucho, sino frotar. Con esto conseguiremos quitar la nogalina, pero no levantar el papel. Si en algún sitio se levantara, podemos pasar la lija otra vez suavemente. Quedará como los fallos de los pergaminos.

Este frotado que vamos a hacer será en círculos y lo podemos repetir hasta conseguir el tono deseado. Para retirar el polvillo que va saliendo, podemos usar papel de cocina normal o un pincel un poco grande.

Lijando el papel lo que he conseguido es que no estuviera tan oscuro, pues parecía una tabla.

El tono del pergamino puede ir desde un blanco transparente (la vitela) a diferentes tonos de blanco, llegando a un amarillo clarito. Si buscas imágenes de pergaminos en google, cuidado con las que son de color amarillo con bordes marrones, no son muy realistas. Es mejor que quede de un tono marrón muy clarito con ronchas a un color muy oscuro.
—-
3º-. una vez hecho ese paso, el folio tiene que tener un aspecto de marrón claro con “ronchas”, como cuando te quemas la piel con el sol (pero sin pielecillas). Para uniformar más el color y que tome su aspecto final de pergamino, lo siguiente es humedecer papel con agua y escurrirlo bien. Esto es muy importante, para que el papel no absorba el agua y se arrugue o se formen charcos. Lo pasamos por todo el folio frotando de forma circular. Verás que la nogalina vuelve a estar activa, se redistribuye, pero no tanto como cuando teñimos el papel.
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4º-. finalmente, como el papel se ha humedecido y se habrá combado un poco, lo mejor es ponerlo a estirar unos días hasta que sigamos con nuestro trabajo. Lo mejor es buscar un par de libros gordos y grandes (los folios de acuarela son un poco más grandes que un A4) y poner papel de calco por la parte que hemos teñido, simplemente para no manchar las guardas o las tapas del libro en el que está metido.

**ACTUALIZACIÓN** aquí están las fotos del folio teñido con nogalina en comparación con pergamino de verdad (en este caso, de cabrito moteado).


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